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Caso de Estudio
Cerrar una transición sin dejar ruido organizacional
Cuando la decisión se tomó, pero el trabajo apenas empezaba

Situación
La organización atravesó una transición relevante que, desde el punto de vista formal, había sido resuelta. La decisión estaba tomada, comunicada y ejecutada en términos administrativos. Sin embargo, en el día a día comenzaron a aparecer señales de desgaste que no figuraban en ningún plan
Preguntas sin responder, interpretaciones distintas sobre lo ocurrido y una sensación silenciosa de incertidumbre empezaron a circular entre los equipos. La transición había cerrado en lo operativo, pero no en lo humano.
El riesgo Real
El mayor riesgo no era el cambio en sí, sino el ruido que podía quedar después. Cuando una transición no se procesa correctamente, la organización suele pagar el costo más adelante: pérdida de confianza, conversaciones paralelas y decisiones futuras condicionadas por lo que no se cerró a tiempo
Ignorar ese “después” podía convertir una decisión necesaria en una fuente persistente de fricción

El rol de Arancione
El acompañamiento se enfocó en hacerse cargo del impacto posterior a la decisión, más allá del cierre formal. No se trataba de justificar lo ocurrido ni de acelerar el olvido, sino de dar contexto, sentido y dirección a lo que seguía
Trabajamos con el liderazgo para:
El foco estuvo en cerrar bien, no solo en cerrar rápido
Impacto en el cliente
La organización logró atravesar la transición sin arrastrar ruido innecesario. Al hacerse cargo del impacto humano, el equipo pudo recuperar estabilidad, claridad y foco en la ejecución, sin que la decisión siguiera condicionando el clima o las conversaciones internas.
El resultado fue una transición integrada, no simplemente superada
