Dando continuidad al artículo anterior en donde tocamos el tema de renunciar de forma inteligente, habíamos hablado que un primer paso es identificar el motivo.

Una vez que ya tienes totalmente claro el motivo por el cual estás tomando la decisión de dejar la organización, viene el tema de hacer una ejecución totalmente inteligente.

Primero que nada, sea cual sea el motivo que te haya orillado a renunciar de la organización, es muy importante que consideres que la forma en la que tú ejecutes tu renuncia va a ser crucial en tu desarrollo futuro.

Es muy sencillo, quizá en tu siguiente trabajo esta última experiencia solamente va a ser importante en cuanto a tus aprendizajes y resultados alcanzados y muy probablemente el tema de referencias no llegue a tu nuevo empleo.


Normalmente dentro de un proceso de adquisición de talento existe una fase de estudio de referencias en la cual las organizaciones normalmente contactan a los empleadores anteriores para conocer el desempeño o las referencias de la persona que está participando en el proceso.
Antes de compartirte mis recomendaciones quisiera invitarte a recordar cómo funciona nuestra mente y cómo es que a veces no juega a nuestro favor.


Cuando el motivo que te lleva a dejar la organización parte de una situación poco agradable, un enfrentamiento, una serie de incomodidades o alguna situación que te lleva al límite, es muy fácil reaccionar sin pensar en las consecuencias.

Cuando esto sucede, nuestra mente juega como la reacción de lucha o huida (Fight or Flight). Cuando algo nos inquieta en la mente, la producción de hormonas en nuestro cerebro nos lleva a tener ese instinto de lucha, lo que nos impide pensar las consecuencias. Cuando piensas las cosas y te tranquilizas, evitas que tu cerebro juegue en tu contra ya que dejas que pase ese instinto.


Es muy importante que lo tengas en mente cuando ejecutes tu renuncia. Si estás en ese momento donde tienes ese instinto de pelea, espera… piensa bien cómo vas a actuar y piensa en las consecuencias.

Cuando dejas una organización, ya habiendo sido aceptado en otro empleo, es muy probable que no vayan a contactar a tu jefe actual o a la organización actual en la que estás trabajando. Sin embargo no debes de olvidar que para tu siguiente proyecto o tu siguiente reto es muy probable que este empleo que actualmente estás dejando llegue a formar parte de ese estudio de referencias, es por ello que cuidar la forma en la cual ejecutamos nuestra renuncia se vuelve crucial para el desarrollo de nuestra carrera.

Por todo lo anterior mis recomendaciones cuando ejecutes tu renuncia son las siguientes:

  1. La primera persona a la que le debes de dar aviso sobre tu decisión de renunciar es a tu jefe directo. Por ningún motivo te recomiendo que acudas con nadie más que con él en primera instancia. Él debe de conocer tu decisión de salir, la fecha en la que dejarás el puesto y el motivo por el cual estás tomando esta decisión.

  2. Es muy importante que cuando notifiques tu renuncia seas sincero con el motivo que te está llevando a salir de la organización. Con este punto hay que tener mucho cuidado: existe una diferencia entre ser sincero y ser poco prudente. Es decir que, si hay diferencias con tu jefe actual que te están orillando a tomar la decisión como por ejemplo, cuando lo expliques, trata de hacerlo de una forma sutil. A pesar de que ya te vas a ir de la organización no es momento para crear malas relaciones o enemistades. Haz tus últimos días fáciles para ti y la organización que dejas.

  3. Sigue las indicaciones del proceso de renuncia de tu organización. En algunas ocasiones el mismo jefe te pide ser discreto con tu decisión para no generar un alboroto interno. En algunas otras, te piden que elabores tu plan de entrega, o hagas un checklist de tus actividades diarias, hay algunas otras que inclusive te podrían pedir que entrevistes a la persona que se quedaría en tu puesto.

  4. Considera siempre un tiempo de entrega de tu posición ya sea para concluir pendientes que te corresponden entregar o para hacer una transición ordenada con la persona que se quedará con tus actividades. Siempre busca un punto medio entre las necesidades de la empresa a la cual renuncias, las necesidades de tu nueva empresa y tus mismas necesidades. Mientras mayor sea la responsabilidad, será mucho más importante el tiempo de entrega del puesto. Este punto determinará hacer un buen cierre en la empresa. Por ningún motivo dejes de asistir simplemente dando a entender que ya no regresaras (aunque parezca algo muy cómico, me ha tocado verlo de forma lamentable)
  5. Evita hablar mal de tu jefe o de la organización o de alguna otra persona en tu salida. Todo se sabe y al final lo último que quieres es que tu imagen se vea ensuciada a tu salida. Mantente con una actitud profesional hasta el día de tu salida.

  6. Mi última recomendación y la más importante es: siempre deja la puerta abierta porque la vida da muchas vueltas. Nunca sabes con quién vas a volver a encontrarte en una siguiente oportunidad laboral o en un siguiente reto o en un siguiente negocio. Esto no me refiero solamente con tu nuevo ex-jefe, sino tus compañeros y colegas.

  7. A tu salida de la organización no solamente te llevas lo aprendido dejarás algo mucho más valioso, unas semillas que con el tiempo germinarán y darán fruto. Tu red de contactos, tu network aquellas personas con las que te relacionaste. No las pierdas de vista. Traté de estar en contacto con ellos al menos dos veces por año.

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